Estabilidad “Made in Peugeot”, desde 1890

Estabilidad “Made in Peugeot”, desde 1890

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Peugeot, consciente de las principales expectativas de los clientes que se interesan por los distintos modelos de su gama; la fiabilidad, el confort de marcha y el agrado de conducción, son las características que asegura Peugeot. Estando presentes al mejor nivel en sus vehículos, fabrica sus propios amortiguadores, algo único en el sector del automóvil.

El comportamiento dinámico se ha convertido en una de las características más reconocidas de los automóviles Peugeot a lo largo de la historia. La Marca impuso la estabilidad y la fiabilidad como una exigencia, la calidad de los chasis Peugeot también es fruto de la convicción de que el confort, la seguridad y el placer de conducción son esenciales.

Una estrategia con hitos como el Peugeot 201 que, además de inaugurar la peculiar nomenclatura de los modelos de la Marca, se convirtió, en 1931, en el primer automóvil dotado de ruedas delanteras independientes, un elemento clave para el confort de los pasajeros. Este vehículo cimentó la reputación de los chasis de la Marca, capaces de lograr la cuadratura del círculo: conjugar placer de conducir sin sacrificar la comodidad.

Una fama que tuvo su continuidad tras la Segunda Guerra Mundial con el Peugeot 203, sinónimo de fiabilidad y prestaciones en la Francia de los años 50. Fijando como prioridades el comportamiento en carretera, la seguridad y la eficacia en la frenada, los ingenieros de Peugeot desarrollaron un vehículo monocasco de tracción trasera con unas prestaciones y un agrado de conducción que, unidas a su fiabilidad, fueron la base de una reputación que ha llegado hasta nuestros días.

Lanzado hace ya medio siglo, el Peugeot 504 destacó por una estética moderna y por un excepcional comportamiento en carretera, asociado a unos motores de altas prestaciones y una caja de cambios precisa, suave y de fácil manejo. Una capacidad de adaptación que ha sido heredada por la gama SUV Peugeot, que sigue fiel a las cualidades tradicionales de la Marca, como demuestra el comportamiento de referencia de sus modelos, que brindan una conducción estimulante gracias a un contacto perfecto con la carretera y una dirección precisa.

Los Peugeot 2008, 3008 y 5008 ofrecen unas sensaciones sorprendentes de agilidad y seguridad, que convierten hasta el más pequeño de los trayectos en un auténtico momento de placer, incluso los del día a día. Tanto el 3008 y el 5008 cuentan con la tecnología Advanced Grip Control, que asegura la motricidad adecuada dónde y cuándo se necesita, gracias a sus 5 modos de adherencia, completada por el sistema HADC (Hill Assist Descent Control), que permite bajar fuertes pendientes con total seguridad.

Gracias a la nueva plataforma EMP2 y a sus cualidades dinámicas, ampliamente reconocidas, los Peugeot 3008 y 5008 ofrecen una síntesis totalmente novedosa entre confort y prestaciones. Sus suspensiones se han adaptado a cada motor, para que su comportamiento sea digno de la reputación de la marca.

Una plataforma que comparten con el Nuevo Peugeot 508, una berlina con aires de coupé que destaca por su arquitectura, baja y compacta que asegura bajo consumo y una aerodinámica de referencia. Toda una garantía de sensaciones intensas, reforzada por un ejemplar comportamiento en carretera y una nueva gama de motores de última generación.

Al volante, el Nuevo Peugeot 508 destaca por ofrecer eficacia, seguridad y un confort de alta gama, tanto cuando se enfrenta al tráfico en las grandes ciudades como en grandes viajes por autopista. Su comportamiento está en línea con la reputación de la Marca, con un tacto notable de la carretera y un control perfecto de los movimientos de la carrocería. Se han incorporado innovaciones como una nueva técnica de soldadura de carrocería, reforzada con 24 m. de adhesivo estructural, con lo que se gana en rigidez y se asegura una mayor durabilidad.

La suspensión del nuevo Peugeot 508 ofrece un equilibrio sutil entre dinamismo, confort y seguridad a un nivel excepcional. Además, el conductor tiene la posibilidad de adaptar el carácter del vehículo a sus expectativas, por medio del Active Suspension Control y de la selección de los modos de conducción.